
No soy igual a las mujeres que acostumbras tener. No escucharás jamás de mi boca lo que todas aquellas te han dicho. Soy diferente. Tengo mi orgullo. Tomo mis propias decisiones. Intento ser libre de aquellos que me intentan atrapar. Pero en cambio soy capaz de entregar mi corazón hasta el último latido que él pueda darte a tí.
Muchas veces por las noches me pregunto como sería la vida si te dieras cuenta de que lo que alguna vez fue tuyo está dispuesto a estar contigo por el resto de tus días. Muchos años, muchas cosas, mucha agua bajo el puente, pero sigo aquí soñando con aquel encuentro de ambos corazones.
Tú eres el único que es capaz de llevar mis emociones al extremo, tú eres el logra sacar de aquí dentro el alma de niña que aún queda, tú sabes que puedes hacerme sonreir como ningún otro lo sabe hacer, tú tienes claro que puedes llegar a ser el dueño de este corazón destrozado, tú sabes que puedes volver a armar un alma perdida.
Sueño con tu aroma en mi cama y sueño con verte llegar un día a mi lado diciendo lo mucho que me extrañas . . .
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